SBIF presenta segunda versión del Informe de Endeudamiento de los Clientes Bancarios

El informe fue dado a conocer por el Superintendente Eric Parrado y entrega valiosa información para entender la situación de los clientes de las instituciones bancarias del país.

El Superintendente Eric Parrado durante la presentación del informe.
El Superintendente Eric Parrado durante la presentación del informe.

Un aumento de la deuda promedio de los clientes bancarios, la constatación de que los jóvenes presentan los mayores impagos y que los hombres tienen una carga financiera superior a la de las mujeres, forman parte de los hallazgos incluidos en la segunda versión del “Informe de Endeudamiento de los Clientes Bancarios”, que fue presentado por el Superintendente de Bancos e Instituciones Financieras, Eric Parrado, en el Salón de Honor del Instituto Nacional.

El estudio considera una muestra de 2,7 millones de deudores únicos del sistema bancario en 2015, de los cuales 57% corresponde a hombres. Por producto, 1,5 millones de deudores tienen créditos de consumo en cuotas, 2,2 millones de deudores en tarjetas y líneas de crédito y 700 mil deudores en préstamos hipotecarios. 

Respecto de la deuda promedio de los clientes bancarios en 2015 ($14,2 millones) es un 5% superior en términos reales a la correspondiente al año 2014 y crece con el nivel de ingreso. Cuando dichos valores se segmentan por edad se encuentra que “los segmentos de deudores de menor y mayor edad exhiben deudas promedio menores a las de los grupos etarios intermedios”. Mientras que cuando la segmentación es por género, se señala que “la deuda promedio de los hombres ($16,5 millones) es considerablemente mayor a la de las mujeres ($11 millones)”. Cuando se revisa en términos geográficos, se descubre que “la deuda promedio de los clientes en regiones ($11,5 millones) es menor a la de los clientes de la Región Metropolitana ($16,6 millones)”. 

Apalancamiento y carga financiera 

El apalancamiento promedio de los deudores bancarios alcanzó 13,6 veces el ingreso mensual en el presente año. Dicha cifra es superior a la estimada para 2014 (12,7 veces). Esta variable exhibe un comportamiento creciente con el nivel de ingreso en buena parte del espectro de rentas de los clientes bancarios. El indicador alcanza un máximo en un rango de edad intermedio, en torno a los 35 a 40 años, consistente con las teorías de ciclo de vida. 

Por otra parte, los hombres tienen un apalancamiento superior al de las mujeres (13,9 vs 13,0). El apalancamiento de los deudores de la RM supera al de los clientes de otras regiones (14,4 vs 12,6). El apalancamiento asociado a los clientes de la banca personas supera al observado en los clientes de las divisiones especializadas (14,3 vs 10,4).

Respecto de la carga financiera, se estima que los clientes bancarios destinan en promedio un 30% de su ingreso mensual al pago de las obligaciones financieras, observándose que este indicador tiende a decrecer con el ingreso. 

Morosidad

En relación a la deuda impaga promedio (o morosidad a partir del primer dia) de los clientes bancarios se señala que alcanza a “2,3% este año, cifra superior a la registrada el año 2014 (2,0%)”. Se observa, además, que “la deuda impaga tiende a decrecer con el nivel de ingreso y la edad, identificándose que uno de cada cinco deudores presenta algún grado de morosidad”. Por género, las mujeres presentan una deuda impaga inferior a la de los hombres (2,2% vs 2,4%).

Cabe señalar que la presente versión del Informe contiene una serie de mejoras orientadas a una mejor comprensión de la información que incluye un ajuste metodológico (énfasis en estimaciones a nivel de micro-datos y racionalización de las segmentaciones por edad e ingreso), la incorporación de nuevos indicadores (carga financiera) y nuevas aperturas (impagos por madurez de mora, segmentaciones geográficas, y segmentación por origen de las operaciones, banca personas o divisiones especializadas).

El análisis de segmentos específicos muestra que los jóvenes y los adultos mayores constituyen poblaciones de interés para la focalización de políticas en materia de educación financiera. Dichos segmentos, mantienen bajos niveles de deuda, y por lo mismo, no generan mayor compromiso en el ámbito de la estabilidad financiera. No obstante lo anterior, exhiben altos indicadores de carga financiera e impagos. La población de menor ingreso constituye un foco adicional de interés dada la especialización del segmento en productos que involucran “altas” cargas financieras (tarjetas de crédito). Destaca, adicionalmente, que una parte importante de dicho segmento está compuesto por adultos que superan los 60 años.

 

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